sábado, 30 de abril de 2011

si tan sólo existieran los árboles y pájaros iría a una plaza a escribir. supongo que ahí van los que escriben cosas como las que quiero decir hoy. mi perro estornuda por el humo del cigarrillo. mi mamá dice que me extraña y yo espero. espero a mojarme de nuevo con la lluvia. espero palabras. espero lo que nunca llega y espero que eso exista. espero no enloquecer. espero su boca. su voz. y espero que además de las hojas y los pequeños seres que vuelan, existamos los dos.

martes, 8 de marzo de 2011

una tarde como la de hoy
volví de la escuela más tarde que lo habitual. me había quedado en la biblioteca para no ir a comer a mi casa
llegué y estaban mi mamá y abuela sentadas en el comedor tomando mate
mi mamá me preguntó si había almorzado

era una de esas tardes hermosas con luz amarilla de un sol en otoño o primavera o un sol simplemente
miraban la televisión y hablaban
tomaban mate
hablaban
comían algún bizcochito o factura o cremona o budín de supermercado
y hablaban
no puedo escuchar de qué. sólo sus voces, diferentes tonos y risas

nunca me di cuenta que esa compañía algún día no existiría más

siempre sentadas
en el comedor muy pocas veces, esa sóla recuerdo
en el patio unas cuantas y en la cocina la mayoría.

mi abuela, sus cigarrillos, las plantas y fito, mi perro.
mi mamá que era parte de mi en ese entonces.

yo no necesitaba hablar, no necesitaba contestar ni preguntar porque era mi mamá la que hacía esas cosas para justificar mi existencia. yo no necesitaba nada. la tenía a ella. o ella a mi. nadie había barrido los pedazos rotos. estábamos ahí. en esas baldozas secas, desparramados, golpeados pero todavía pertenecíamos a una misma cosa.

hoy extraño que me pidan que les ponga el agua para el mate.
había días en que lo hacía contenta, cantaba mirando la pava hasta que veía que le salía humo y entonces apagaba el fuego. otros días no tenía ganas de esperar la señal y ponía al máximo la hornalla para que sea rápido, violento. esperando que se quemen todas las imágenes para que hoy no las pueda recordar.

martes, 15 de febrero de 2011

cuando llegue el invierno ya no importará que nunca estés conmigo porque me voy a poner mucha ropa y voy a estar escondida, protegida.
cuando tenga frío no importará que no existas porque el té antes de dormir me va a calmar.
el libro por las noches que voy a apoyar en la estufa prendida sin querer me llevará de paseo, sin siquiera destaparme.
cuando llegue el invierno ya no será un consuelo la llegada de los días fríos, no bastará para que mi visión del mundo mejore. para que mis esperanzas acerca de los encuentros mágicos, únicos y felices se reproduzcan y aumenten velozmente hasta poblar mis pensamientos cual conejitos en el departamento de Andrée.
siempre que las cosas estén sucediendo van a ser menos apetecibles que aquellas que están por suceder. o son recuerdo.
por eso esta noche me duermo pensando en lo maravillosos que serán mis días en este invierno. en ese entonces tendré mis neuronas con mucho frío para pensar y los dedos duros para escribir. o simplemente estaré pensando en lo lindo que sería un poco de calor en el aire para que vayamos a tomar un helado y pedir chocolate blanco y frutos del bosque.